Historia del cerco de Lisboa

Historia del cerco de LisboaHoy es una noche exquisita para escribir, el calor se ha olvidado por completo de su reinado sobre este caluroso trópico y ha cedido, por desgracia temporalmente, su puesto a una agradable temperatura que junto a un viento cargado de humedad viene a matizar la atmósfera de un aroma que me trae recuerdos de la niñez e influye positivamente sobre mi espíritu, para volcarlo en un estado de placer absoluto.

Nada de esto tiene que ver con el título del post, aunque pensándolo bien existe una pequeña relación, esa que viene dada por la sensación de placer, que es casi el mismo que me proporcionó la lectura de este libro de Saramago, novela de factura exquisita como solo puede salir de las manos de un nobel de literatura.

Al comienzo del mismo sentí un desconcierto que llegó a preocuparme, buscando sus fuentes las halle en la forma de estar concebida la novela, es algo distinto, los diálogos existen en casi todas las páginas pero no están estructurados como se acostumbra, acompañados del guión delante sino incorporados en el mismo párrafo utilizado para describir. Notamos que estamos en presencia de una conversación cuando aparece de pronto una mayúscula donde debería estar una minúscula para una frase que concluye con coma y que resulta ser un enunciado expuesto por un personaje, a continuación se da paso a otra mayúscula que por lo general es la respuesta de otro personaje y así sucesivamente mientras dura la conversación de los implicados en la trama. Un método que hasta el momento no me había tropezado pero que está cargado de un magnetismo tal que es imposible despegarse hasta no concluir el capítulo y aún en este punto te quedan deseos de comenzar el otro, si es que las fuerzas no han flaqueado producto de la extrema concentración que te induce Saramago con sus palabras.

He llegado a pensar que Saramago juega con sus lectores con este método. En el primer capítulo nos damos de bruces con un inmenso párrafo de cinco páginas, estructurado de la forma ya descrita. Solo al llevar un rato leyendo logro percatarme que estaba en presencia de algo nuevo, desconocido y que tendría que volver un poco para leer digamos que con conciencia de causa, ya en ese punto no quería perderme ni un solo renglón de la exquisita historia que se estaba contando. Para muchos quizás es un poco cansón el leer algo escrito con un sistema tan poco ortodoxo, acostumbrados como estamos a esos best-seller de poca calidad que se devoran de una sentada, sobre todo si es una noche como la descrita al comienzo del post, pero sobre mí el efecto fue todo lo contrario, supongo que el esperado por el nobel, y que como ya expresé me ató con las cuerdas de la novedosa prosa y exquisita historia para robarme cada noche un poco de sueño y dedicárselo a este libro que ya forma parte de mis preferidos.

La historia contada ya la habrán deducido por el título del libro, que siempre aprovecho para nombrar mis post, así ahorro un poco de neuronas las cuales dedico a exponer las sensaciones experimentadas durante la lectura y no tanto a contar de que trata un volumen, de eso que se encarguen los críticos literarios y los promotores de ventas. Por otra parte esta obra es en su esencia incontable, es como un libro dentro de otro, dos historias, dos tiempos pasado y presente, en fin algo tan complejo de describir que ya no poseo las fuerzas para hacerlo, agotadas como están después del duro bregar entre las aguas para exponer el estilo Saramaguense (acabo de inventar un estilo literario) en esta olvidada bitácora que va conformando una parte importante de mi historia.

2 comentarios:

Sirena Varada dijo...

De olvidada bitácora nada. Yo siempre te leo aunque no siempre escriba comentarios. Unas veces, simplemente, me limito a leer y otras comento algo si surge de manera espontánea. En cualquier caso, estoy convencida que no todo el mundo que lee los blogs deja en ellos sus comentarios.

Tú al menos sabes que esta bitácora va conformando una parte de tu historia. Escríbela con todo el entusiasmo que seas capaz. Eso es lo importante.

Dante dijo...

Sirena es un inmenso placer leer tus comentarios, eres un faro de esperanza, una imagen de fuerza manifestada a través de palabras de aliento que sustentan mi existencia, gracias por ese regalo de vida