Tiempo

ChronosCuanto necesito de ti, eres el alimento vital de un alma intranquila, exigente de sí misma, a tu lado, las horas escasean, los minutos pasan a velocidades astronómicas y los segundos, esos no se ven.

En el último post comentaba algo de este enemigo mortal de aquellos seres que necesitan a toda costa expresarse, por lo general somos una raza que vive de otros menesteres y que únicamente se siente feliz cuando pueden sentarse a plasmar en letras el mundo interno que los atormenta. No conozco un solo escritor que se jactara de tener tiempo para no hacer nada, siempre maldiciendo la rapidez con que se mueven las manecillas del reloj, odiando al Dios Chronos por ser eficiente en su labor, por no bajar sus defensas y conceder una tregua. Cruel destino.

Precisamente el día que publicaba ese post me entretuve leyendo nilibreniocupado, una bitácora que sigo de cerca y cual no fue mi sorpresa al constatar que su autor tocaba el mismo tema. Después en otro sitio que mi memoria por ser tan "eficiente" no retuvo, vi que el protagonista era nuevamente este ser despiadado. ¿Existiría una conexión en esos momentos entre aquellos que deseamos exhibir al mundo nuestro monstruo interno? Quizás.

Hay tantas cosas para hacer; libros pendientes por devorar, amigos a visitar, bibliotecas donde sumergirse hasta el cuello en sus anaqueles, textos para estudiar, momentos a meditar y sobre todo millones de ideas para escribir que se atropellan en la punta de los dedos que una vida no alcanzaría. He buscado formulas que matarían de envidia al mismísimo Dr. Jekyll y no he encontrado la solución, duermo pocas horas, me apuro en las labores cotidianas para ganarle unos segundos al reloj pero ni modo. Cuando cae la noche, ya cercana la madrugada es que tengo unos minutos libres, sin embargo estoy tan agotado que apenas produzco algo inteligente, el cerebro se me vuelve una argamasa de ideas que filtrarla cuesta un esfuerzo superior a mis fuerzas en esos instantes. Triste apago la PC y voy a consolarme unos minutos con el libro de turno para acabar ahogado en llanto contemplando el alba que el desvelo de la inconformidad me ha obligado a disfrutar.

No hay comentarios: