Una canción del alma

Por fin un instante de tranquilidad para dedicarme a poblar de nuevas letras este blog que se convierte día a día en un diario personal, pasando a ser publico sensaciones y pensamientos íntimos. Extraña sensación esa de abrir una ventana del alma a seres desconocidos e invisibles que cobran cuerpo a través de algún pasajero comentario.

No quiero continuar con lamentaciones que invocan falta de tiempo para escribir debido a cuestiones monetarias, estoy harto de eso. A pesar de que mi rostro se oculta detrás de una copiosa barba y la mente me bulle de códigos informáticos después de varios días dedicándome al trabajo, siento una paz infinita que mana de la satisfacción de haber realizado una fructífera labor y de la necesidad satisfecha de comenzar a escribir.

Hoy he despertado con una canción en los labios y durante el día me la he pasado tarareándola. Eso le sucede a todo el mundo, no es nada extraordinario, lo curioso es discernir porque un tema musical en específico nos viene a la mente. Aventuro orígenes sentimentales, estados de ánimo generados en lo profundo de la noche que al ver la luz matinal explotan en sensaciones placenteras que entrelazamos con recuerdos y se materializan en una canción que emerge de lo más profundo de nuestra alma.

“Hoy vengo a ofrecer mi corazón” genial creación de ese grande que es Fito Páez es la causa de mi sentir. Un tema único, irrepetible, que me hace estremecer cada vez que lo escucho. No sé que tiene esa canción pero me hace ver que el mundo esta mal, que debemos abrir nuestra alma para cambiarlo, transformarlo, sacarlo de la utopía y plasmarlo en la cotidianidad.

Un sueño que anda tras mí vida desde hace largos años, lo creía olvidado pero ahí está, cerca cuando necesito apoyo espiritual, induciéndome fuerzas y poblándome de esperanzas para continuar viviendo, con la certeza que aún puedo encontrar el verdadero sentido de mí existencia.

Yo vengo a ofrecer mi corazón

¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.
Tanta sangre que se llevó el río,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

No será tan fácil, ya sé que pasa.
No será tan simple como pensaba.
Como abrir el pecho y sacar el alma, una cuchillada de amor.

Luna de los pobres, siempre abierta,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Como un documento inalterable,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Y uniré las puntas de un mismo lazo,
y me iré tranquilo, me iré despacio,
y te daré todo y me darás algo,
algo que me alivie un poco nomás.

Cuando no haya nadie cerca o lejos,
yo vengo a ofrecer mi corazón.
Cuando los satélites no alcancen,
yo vengo a ofrecer mi corazón.

Hablo de países y de esperanza,
hablo por la vida, hablo por la nada,
hablo por cambiar esta, nuestra casa,
de cambiarla por cambiar nomás.

¿Quién dijo que todo está perdido?
Yo vengo a ofrecer mi corazón.


Fito Páez

2 comentarios:

SirenaVarada dijo...

Tu extraña sensación de abrir ventanas a seres desconocidos que toman cuerpo en algún comentario, es similar a la que se siente cuando uno se cuela por ventana ajenas y se encuentra con tan gratas sensaciones como las que se materializan en la letra de esa canción.
Un placer pasar por aquí

Anónimo dijo...

Busca la verisón de esta canción de Salvador Amor.A mi me encanta, un saludo. ¿Quien dijo que todo esta perdido?