Sin luz

Estoy apagado, mi alma, envuelta en las tinieblas del silencio, muere deseosa por expresarse, grita pero no se escucha.
Las ideas no llegan a materializarse en letras, estoy vacío, seco. Es horrible. Miles de angustias invaden mi ser, tengo ganas pero no fuerzas, ansias de escribir sin inspiración, nada sale.

Para mal de males, Proust ha vencido, no he sido capaz de superarlo, demasiado fuerte, denso, varios meses en su compañía y al final he depuesto las armas. La experiencia: cuando no desees, cuando odies, cuando rechaces; no luches, reconoce tu derrota. Serás libre.

Lleno de tensiones despido este año y comienzo el próximo. Debo hacer algo: cambiar de filosofía. Empezar a ver el mundo desde otra perspectiva, quizás de cabeza. No hacerlo podría traer el desastre, el caos. Ya he visto el preámbulo: noches de insomnio, cansancio, dolor, demonios que invaden mi privacidad e intentan llevarme a rincones oscuros, lejos de la luz.
Saldré, hallaré el camino, aún tengo fuerzas, poseo objetivos, cosas por las que luchar, personas que amar, ellas confían, yo creo en ellas. Es suficiente.

2 comentarios:

FMESMENOTA dijo...

Está interesante tu blog. En cuanto a lo de Proust, a veces cada escritor tiene su momento. La primera vez que yo empecé a leer 62, modelo para armar, no pasé de la primera página y pocos años después el libro me apasionó tanto que intenté ponerlo en práctica. Seguro que en otro momento Proust tiene su chance. Tal vez tuve suerte porque empecé a leerlo por el tomo II.

Dante dijo...

Gracias por tu comentario, recibir opiniones así da aliento para continuar escribiendo y para enfrentarme a libros como "El mundo..." Quizás contrario a ti lo que me sucedió fue que comencé a leer esa obra siendo ella la tercera parte de una trilogía y estaba un poco perdido en cuento a los personajes, los cuales supongo se definían en los anteriores volúmenes.
Sin embargo la forma de escribir de Proust me apasiona, tiene una forma de narrar muy exquisita e ilustrativa.
Como bien dices en otro momento lo retomaré y estoy seguro que lo voy a disfrutar. Ahora voy a dejarlo descansar, lo he ubicado en un lugar bien visible del librero, observarlo me recordará que tengo una deuda pendiente con él.